Escritura terapéutica
Descubrir algo que no estaba ahí antes de la escritura.
ANNIE ERNAUX
Toda escritura es, en sí misma, terapéutica. Partiendo de esta máxima, el uso de la escritura como herramienta de trabajo terapéutico permite una introspección activa y amable para los participantes de estos talleres, una manera de contacto consigo mismos íntima y sosegada a partir de las propuestas y ejercicios que se realizan durante las sesiones y que facilitan la autoexploración sobre diferentes asuntos concretos.
Participar en los talleres con Eva es renovador, refrescante. Abre espacios sanos y seguros en los que poder expresarte con naturalidad, humor y cercanía. Me he sentido escuchada y con voz en todo momento, cosa que hoy en día no es tan sencillo encontrar. Recomiendo totalmente participar en cualquier espacio con ella.
¡Hola! Participar en el taller de escritura terapéutica de Eva Torres para mí ha sido una experiencia muy emotiva y muy enriquecedora. Me ha encantado el enfoque de la escritura y, sobre todo, el reconocimiento en “el otro”. Del taller, que para mí ha tenido gran trascendencia, me llevo muchas cosas bonitas y buenas. Sobre todo, el darme cuenta de la importancia de “mirarnos” en las relaciones personales como en un espejo, para vernos y seguir creciendo en el camino del auto conocimiento.
Eva es una maravillosa facilitadora, con una gran creatividad e inteligencia para ayudar a enfocarte, con diferentes recursos creativos, en lo que realmente importa (despojando los “enredos” o autoengaños habituales), para “tirar del hilo” y llegar a la esencia.
Lo recomiendo totalmente a quien esté interesado y dispuesto a hacer un viaje… hacia el amor a uno mismo.
¡¡Gracias de nuevo, Eva!!
Haber participado en el taller de escritura creativa me ha aportado técnicas para seguir con la ilusión de escribir, pero sin duda el taller de escritura terapéutica resultó una oportunidad única para descubrirme, para atrever a mirarme sin juicios. Gracias a Eva el duro camino de enfrentarme a mí misma fue un placer. Fue una suerte tener de guía a una gran profesional y gran persona.
Estoy segura de que compartiremos algún curso más.
Agradezco enormemente el haber participado del taller de escritura terapéutica con Eva. Siento que ha habido un antes y un después en mi vida con este taller. Me ha servido para profundizar en mí, para conocerme mejor, para poner por escrito lo que por miedo, por pereza, etc., no me animaba a poner. Eva es una excelente profesional y, sobre todo, una guía maravillosa en el proceso de escribir como terapia. Cada clase fue única, potente, intensa, difícil y, siempre, al final, emocionalmente restauradora.
He tenido la grata oportunidad de compartir durante este año [2024/25] el curso de escritura terapéutica bajo la coordinación de Eva Torres.
Para empezar, me ha supuesto un antes y un después en mi vida personal.
En el taller me he sentido muy cómoda gracias a la gran profesionalidad de Eva. Su trato afable, agradable, su gran poder de empatizar con los demás, su amabilidad, gratitud, su cercanía a cada uno de los participantes del taller nos ha hecho sentirnos únicos y especiales sin perder la visión de grupo. Su forma de saludar dirigiéndose a cada uno por su nombre, su ¿qué tal la semana?, su ¿te apetece compartir? antes de iniciar la sesión eran únicos para relajarte y entrar en la dinámica del curso.
Reconozco que siento un profundo rechazo a las videoconferencias, a ese maldito zoom. Se podría decir que padezco una posible tecnofobia. Me siento ridícula hablando a la pantalla del ordenador. Este era un hándicap personal para realizar el curso. El rostro amable de Eva consiguió que relajara mi actitud ante esa pantalla y todo fluyera.
El curso de escritura terapéutica guiado por Eva me ha permitido aflorar al exterior mi necesidad de escribir. Era algo que estaba escondido y no lo sabía. Hoy estoy convencida de que me siento atrapada por el poder de la escritura. No seré una gran escritora ni lo pretendo, pero disfruto. Eso es lo más importante. Ya no puedo pedir más. Me ha hecho mucho bien y en este momento siento una necesidad imperiosa de expresar en mi día a día todas mis vivencias y emociones. Siento un poder liberador.
Los temas trabajados en cada sesión han sido programados con total acierto, a cada cual mejor: las emociones, los sueños, la feminidad, la relación con el propio cuerpo, la propia imagen, los valores importantes de cada uno, los vínculos con uno mismo y con el otro, pequeñas biografías son algunas de las sesiones monográficas que recuerdo.
El uso del cuaderno como espacio seguro e íntimo ha facilitado mi propio autoconocimiento y enfrentarme a mis propios miedos que tenía escondidos.
El acompañamiento y apoyo del grupo ha sido vital para nutrirme de experiencias compartidas y relativizar vivencias. Esas emociones encerradas, ese no permiso para perdonarme las he expresado al grupo, un grupo seguro que nos hemos acompañado mutuamente. Y sin darme cuenta he liberado esas vivencias con libertad y espontaneidad.
Este curso me ha dado la oportunidad de comprenderme a mí misma, tomar conciencia de mis propias necesidades, destapar patrones que me autosaboteaban, analizar cómo me hablo a mí misma, quitarme vendas de los ojos, fijar compromisos y metas (pequeñas pero asequibles…).
Mis inquietudes personales a partir de este curso han dado un giro importante. Por ejemplo:
- me cuido más
- soy más consciente de mis emociones
- me trato con más amabilidad (o al menos lo intento)
- me expreso con más espontaneidad y naturalidad
- me estoy enfrentando cara a cara con mi guerrera interior
- he cerrado puertas que ya no me hacían bien
- soy más consciente de cómo me hablo a mí misma.
Mi pequeño monstruito interior se ha dado cuenta de que no es tan horrible como él mismo creía. Está aprendiendo a enfrentarse a él mismo. Ha advertido que si juega con más monstruitos aprende a relajarse, a compartir, a comunicar, a permitirse a sí mismo el disfrute y el placer, a nombrar cada una de las cosas que siente…
Todo esto me lo ha aportado el curso. Mi trabajo interior se refleja fuera. Como muy bien se dice «la cara es el espejo del alma». Es mi entorno y mis relaciones familiares laborales y/o personales las que han notado mi trabajo personal.
Este curso ha sido uno de los mejores regalos que me he hecho a mí misma.
Eva, mi total admiración y reconocimiento.
Gracias por tu escucha atenta, tu involucración en las aportaciones de cada uno de los miembros del grupo, tu capacidad para comprender.
Y algo muy importante: no me he sentido juzgada.
Espero tener más oportunidades para compartir más vivencias contigo.
