Para transformar lo vivido en una experiencia estética, para adentrarse en la ficción,
la escritura ha de mantener una distancia con lo otro y con los otros.
También consigo misma.

RAY BRADBURY

La experiencia es uno de los ingredientes básicos de la escritura, por no decir de toda producción artística, incluida la propia vida. Es desde la experiencia que percibimos el mundo, que interpretamos y que proyectamos el futuro.

Estamos ante un periodo en el que lo propio, el self[ie], las literaturas del yo, las autonarraciones y un largo etcétera de inspiración similar están en auge. Tiempo de las odas al espejo y el narcisismo con nuestros ombligos más atendidos que nunca.

Lejos de criticar o huir de la tendencia de los tiempos, el taller de autobiográfica atiende con especial cuidado a la memoria, a eso que también la tecnología amenaza con arrebatarnos. Un mimo a los recuerdos, a la atención de lo que somos y fuimos, a lo que se nos quedó grabado y a lo que quiere ser develado, a lo que pugna por salir del interior de nuestra narrativa personal.

¿Cuál es la diferencia entre un taller de escritura creativa y el taller de escritura autobiográfica?

Es una pregunta habitual entre los talleristas conocer la diferencia entre el taller de escritura creativa y el de autobiográfica. La respuesta general, suele ser más o menos así: el tallerista de escritura autobiográfica viene al taller interesado en explorarse a sí mismo y acaba topándose con la técnica; el tallerista de escritura creativa acude a las clases deseando conocer la técnica y termina encontrándose irremediablemente consigo mismo. Se podría concluir, de la definición anterior, que ambos talleres tratan de lo mismo. Y es cierto que no se puede escribir desde otro lugar que no sea el propio autor, y que el cometido de un taller de escritura es adquirir las herramientas necesarias para llevar a cabo la escritura. Sin embargo, aunque ambos sean inseparables, el foco de cada taller los diferencia en cuanto a su jerarquía de prioridades: en el taller de autobiográfica pondremos el foco en la propia historia y en las posibles maneras de abordarla y contarla, mientras que en el de creativa la atención principal la llevarán las herramientas técnicas, independientemente de la temática que el alumno quiera tratar.

Participar en el taller de creativa de Eva este año, y el pasado con escritura autobiográfica, ha supuesto encontrar un espacio de esos de los que no quieres salir ni que se acaben, de esos que deseabas que aparecieran alguna vez en la vida, de los que te hacen creer en la magia. Me ha aportado la motivación que necesitaba para escribir y pasármelo bien haciéndolo, sin miedo a los juicios de fuera ni a los míos propios. Aprendes recursos, referencias literarias, se trabaja la creatividad, la risa y se disfruta muchísimo con sus clases y propuestas. Además, sentirse parte de un grupo de personas con las que es tan fácil expresarse, ser, compartir y aprender, es una sensación sumamente gratificante y reparadora. Sin duda, una de mis experiencias más hermosas y que más me ha aportado en estos dos últimos años. Lo recomendaría a cualquier persona que busque descubrirse y compartirse desde la escritura.

Belén Reig Otero / Trabajadora social

En otoño del 2019 encontré por casualidad un anuncio de un taller de escritura autobiográfica. Decidí ir a una clase de prueba. Eva era la profesora. El flechazo fue inmediato. Desde entonces, todos los inviernos, un día a la semana paso las dos horas más instructivas, motivadoras, divertidas, jugosas, educativas, interesantes, esclarecedoras y mejores que se pueden pasar.

Y pienso seguir hasta que Eva se harte de verme…

Os recomiendo probarlo, pero cuidado: como veis, crea adicción.

Magüi Vázquez / Enfermera pediátrica felizmente jubilada

Querida Eva:

Guardo un recuerdo muy especial de mi asistencia a tu taller de escritura creativa.

Quizás lo más importante fue obligarme a escribir cada semana con relación al tema propuesto. También supuso una cura de humildad. No fue fácil aceptar las críticas o sugerencias de los compañeros y sobre todo algunas de las tuyas por, en esos momentos, parecerme desproporcionadas.

Sin embargo, pasado un tiempo comprendí que esa exigencia y esas indicaciones hicieron posible el aprendizaje.

Fueron unos meses de traer al presente historias casi olvidadas en la memoria y hacerlas vivas a través de la escritura.

Tengo la certeza absoluta de que si no hubiera asistido a tu taller de escritura creativa nunca hubiera sido posible recopilar de una forma ordenada esos retazos de mi vida y plasmarlos en un librito llamado Membrillos tempranos.
Y por último reseñar que el taller fue también un encuentro con personas que han enriquecido mi vida con su amistad.

Un fuerte abrazo y gracias por todo lo que me has enseñado.

Ana Robles